jueves, 9 de agosto de 2007
La única salida
Cada vez que escucho tu voz, me relajo ante nuestra cómplice familiaridad.
Cada vez que miro en tus ojos, titilan pureza.
Cada vez que me abrazas, es rebosado mi vaso de necesidad afectiva.
Cada vez que creamos absurdas nuevas expresiones, el uno entra en el mundo del otro.
Mi estúpida tendencia a verme anormal, es poco a poco mitigada.
Mi incontrolable manía de guiarme por impulsos, es llevada a juicio obteniendo el certero veredicto de que la única salida que me ofreces, es la de tenerte en cuenta por todo lo que eres.
La única salida que me ofreces, es quererte.
La única salida que me ofreces, es la de destruir mis mecanismos de defensa.
La única salida que me ofreces, es ser directo.
Cada vez que me siento confuso, tu tranquilo raciocinio me aclara la mente.
Cada vez que estoy abatido, saber que estas ahí me consuela.
Cada vez que saco mi vena infantil, te vuelves a hacer visible, amigo invisible.
Cada vez que observo lo opuestos que somos, me asombra ver cómo nos compenetramos.
Mi alocada tendencia a discutir, es devastada mediante un diálogo transparente.
La exagerada asiduidad a verme un monstruo, se ve espaciada entre tus muestras de cariño.
La única salida que me ofreces, es la de querer compartir cosas contigo.
La única salida que me ofreces, es salir de mi burbuja.
La única salida que me ofreces, es la de sentirme mejor conmigo mismo.
La única salida que me ofreces, es aceptarme.
Mi refugio, mi complemento, eres mi compañero de viaje.
Mi ahora, mi cuna, eres uno de los pilares sobre los que me sostengo en perfecto equilibrio.
Cada vez que dormimos juntos, siento como si te conociera de hace mucho tiempo.
Cada vez que pienso demasiado, me muestras que eso mata la vida,
que la vida no necesita de sofías, que solo necesita ser simple pero llanamente vivida.
Te sorprenderá saber lo que aprendo y crezco a tu lado...
Mi tendencia a huir de cualquier implicación emocional, se ha desvanecido.
Y ahora sé que todas mis relaciones fallidas me han llevado a conocerte y a gustarte.
La única salida que me ofreces, es la única apertura posible.
La única salida que ofreces, es expandirse.
La única salida que me ofreces, es la de sacar mi amor del interior hacia afuera.
La única salida que me ofreces, es fluir contigo.
La única salida que me ofreces, es la de cuidar al niño que tienes dentro.
La única salida que me ofreces, es apoyarte.
La única salida que me ofreces, es la de agradecerte todo esto y la única manera que tengo, es la de quererte.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario