sábado, 15 de septiembre de 2007
Ese día
Ese día, se me caerá la máscara,
me daré cuenta de que soy menos sincero de lo que creía ser,
me preguntaré en qué momento dejé de serlo, y veré como lo usaba
para protegerme de la realidad y para pretender ser quien quería ser.
Ese día Manu, sabré decirte, que hemos dejado de tener cosas en
común, que ahora necesito también otros estímulos, y que si, que
es triste, llámalo como quieras, te quiero mucho y eso no cambiará,
pero tenemos un problema y decírtelo es parte de la solución.
Ese día, dejarán de atraerme las emociones de montaña rusa,
querré estabilidad, que desaparezca mi mal humor, un lugar al
que volver cuando esté agotado, saber que hay alguien ahí,
como ahora estás tú, Guzmán, mi niño.
Ese día, te confesaré que a veces tu amor es tan puro que
corta como una navaja, que no me veo merecedor de ti,
mira mi vida, tú que la conoces de verdad, yo estoy sucio
y tú eres absolutamente perfecto.
Ese día, dejaré de encogerme al escuchar el nombre de
Álvaro, y finalmente aceptaré que le amaba, que me
obsesionaba y que creía que era mi alma gemela.
(con todo lo que signifique eso, y si en verdad existe algo así).
Ese día, me reconoceré, que tengo dificultades para
superar mi adicción sexual, dejaré de sentirme avergonzado
ni vulnerable y veré cómo es la vida de irónica, que cuando
uno busca pareja solo obtiene sexo y cuando la obtienes
solo piensas en follar como un yonqui, no por placer sino por costumbre adquirida.
Ese día, disfrutaré de este viaje, porque habré aprendido
que cuando por fin se logran unas metas surgen otras nuevas,
porque el hombre se alimenta de la insatisfacción, de los
sueños, de ponerse metas y no de llegar a ellas.
Ese día, miraré en el espejo y me gustará lo que me devuelva
reflejado, habré dejado de sentir ese viejo asco y rencor
hacia mi persona, me miraré y pensaré que soy absolutamente perfecto.
Y ese día ha llegado, porque ese día es hoy.
Ese día, dejaré de culpar a mis padres de todos mis problemas
derivados de mi personalidad, de todos mis errores que no
fueron más que consecuencias de una emocional salvaje juventud.
Ese día, tendré serenidad para aceptar las cosas que no puedo
cambiar, valor para cambiar las que pueda cambiar y sabiduría
para conocer la diferencia, y todo será absolutamente perfecto.
Y ese día ha llegado, porque ese día es hoy,
benditos los días como este.
Y después de tanto tiempo, vuelven los escalofríos en mi piel,
siento la vida, mi vida, plenamente y es perfecta.
Ese día es hoy, y este día es absolutamente perfecto.
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